El mundo, a parte de loco, está repleto de posibles objetos de estudios sociológicos (y no me refiero al fenómeno GH, que podría), sino más bien al fenómeno "humanización perruna".
Ok, caras de interrogante.
No pasa nada tranquilos, habeis leído bien: humanización perruna.
¿Cómo? ¿Qué? ¿De qué está hablando esta chica, ahora?
¿Que de qué estoy hablando, no..? ¡Pero vamos a ver por el amor de dios, de la energia, o del cosmos! ¿A quién diablos se le ocurrió por primera vez adjudicar personalidad a su perro?
¡Vamos!¡No me digais que no habeis sido testigos de una situación de humanización perruna en vuestra vida! Es imposible. Es más, me juego lo que sea a que muy probablemente, muchos de vosotros no sólo habreis sido testigos, sino que habreis sido artífices de una de esas situaciones.
Veamos.
Situación nº 1:
-Ay hola...
-Hola.
-¿Es joven, no?
-Sí, sí, es un cachorro.
-Ya se le ve, tiene ganas de jugar...(y ahí va, a llegado el momento...la suelta y se queda uno tan ancho) la mía es que es muy suya.
¿¿¿Perdona??? ¿La tuya "es que es muy suya"? Pero que me estás contando...
O por ejemplo, situacion nº 2:
-Uy, si lo llevas vestidito y todo. Que mono, ¿no?
-Sí, es que es muy presumido él. Es de buena casa. Sólo te digo que si no le pongo el vestidito de buena mañana ya no quiere salir a pasear...
-¿No me digas?
-Sí, sí. Y bueno, en casa...no veas en casa. Él, como le de algo de comer que no sea bueno...que me lo coma yo me dice. Es que es muy selectivo y exigente.
Sí. El mío también. No es que yo le haya acostumbrado a eso, no. Es que vino así de serie, presumido y exigente.
Por favor, sólo puede preguntarme una cosa: ¿qué dirían dichos perros si pudieran entendernos y hablar? Muy probablemente dirían...
Johny, la gente está muy loca!
